El invierno llega lentamente. Aunque traiga los días más cortos ofrece momentos para descansar con los amigos y la familia alrededor de la mesa, al lado del fuego. Al igual que en otros rincones de Euskal Herria en Baztan el Olentzero da comienzo a esta estación con su recorrido pueblo a pueblo: la niña o el niño que se ha portado bien recibirá su regalo, el que se ha portado mal, por el contrario, carbón y la oportunidad de portarse bien la próxima vez. Por eso, pasados unos días llegarán los Reyes Magos recorriendo las calles de Elizondo, dando fin de esta manera a las vacaciones de invierno.

Son días ideales para disfrutar de un suculento plato de alubias, de un talo o de un chocolate caliente. También es tiempo de dar comienzo a la temporada de sidra, acompañándola a pie de barrica del típico chuletón, la tortilla de bacalao.

Es época de sumergirse en el misterioso ambiente que crean la suave lluvia persistente (xiri-miri) y las nieblas que juegan a transformar sin cesar el paisaje de Baztan.
Pero el invierno también trae consigo sus festividades, viejas tradiciones que se mantienen
adaptadas a los tiempos de hoy. En Elizondo el día 17 de enero se celebra el día de San Anton, teniendo como protagonista el tradicional sorteo, los bersolaris y la degustación de las famosas baztanzopak. Días más tarde, Erratzu toma el relevo con la celebración del Gizakundea: este día se realiza una cuestación por las casas del pueblo, y todo un cortejo formado por el personaje del oso y su cuidador, músicos, joaldunak y los cuatro bailarines que interpretan la tradicional sagardantza finalizan el evento con la quema del personaje Jantzilo.
El día 4 de febrero, en la víspera de la festividad de Santa Ageda se cantan a coro las coplas dedicadas a la santa con el acompañamiento del sonido del golpe de los bastones contra el suelo. Más adelante, al final del mes, en todos los pueblos de Baztan se celebra el Orakunde/Ttunttun o Oilardantza: se trata de un día dedicado a las y los niños. Después de una comida, disfrutan de juegos tradicionales acompañados del sonido del txistu. Con la
llegada del carnaval seguirán los intentos de despertar a la naturaleza de su sueño invernal. Los carnavales más tradicionales son los de Arizkun, Erratzu y Elizondo.
Mientras no llegue la primavera el invierno ofrece la oportunidad de disfrutar de la pausa de la naturaleza. Pasear en el silencio del bosque, descubrir la huella de los monumentos megalíticos que dejaron nuestros antecesores hace miles de años, jugar con la nieve de las cimas de las montañas, sentir el fresco y saludable aire en la cara… tenemos la oportunidad de ser testigos de la preparación de un nuevo ciclo de la vida.